El que le pone palabras
El que le pone palabras
Dos hablando, ninguno escuchando
Nunca hay silencios incómodos y casi nunca hay conclusiones. Se divierten mucho y esquivan lo difícil con la misma herramienta: la conversación ligera.
Qué hacer con esto
Cuando aparece un tema serio, uno de los dos lo nombra y ambos bajan el humor a cero por diez minutos. Sin chistes, aunque duela.