El que abre camino
El que enseña cuidando
El que va solo y el que sostiene a todos
El primero avanza sin mirar atrás, el segundo se queda cargando el peso emocional del grupo. Es fácil que uno se sienta abandonado y el otro se sienta frenado.
Qué hacer con esto
El que sostiene tiene que pedir en voz alta y con algo concreto. El que avanza tiene que preguntar cómo está el otro antes de contar cómo va lo suyo.